Maestro Javier Rojas

La historia de la Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León (CAINTRA) comenzó en la década de los años cuarenta, cuando un grupo de 25 empresarios visionarios fundó la organización para unificar y dar voz a los industriales locales.
A lo largo de más de ocho décadas, ha impulsado el desarrollo económico regional, la defensa de la libre empresa y el apoyo a las PyMEs.
CAINTRA es reconocida como el organismo empresarial más consolidado e influyente en México. Su principal objetivo es promover, defender y velar por los intereses de los socios, así como servir a la comunidad industrial de Nuevo León.

El libro Tracks Memory. Memoria industrial y paisaje cultural muestra algunos ejemplos del patrimonio industrial a escala internacional, descubriendo lugares, conjuntos y paisajes de valor excepcional. En su mayoría son objeto de buenas prácticas en su conservación y gestión, por lo que se han convertido en iconos de la memoria industrial del mundo.
Los textos elaborados para este libro por Miguel Ángel Alvarez Areces, presidente de INCUNA y curador de la exposición Tracks Memory, el prólogo es de Marion Steiner, presidenta mundial de TICCIH colaborando más de 200 fotógrafos de 30 países que dan a conocer los sitios patrimoniales a través de su arte fotográfico.
La Fundidora Monterrey, S.A., ha quedado registrada en los archivos de la historia económica de México, como la empresa que dio inicio a la industria del acero en México y América Latina. Su historia ha dado origen a los más diversos estudios: económicos, tecnológicos, administrativos, financieros y laborales. A lo largo de sus 86 años de actividad registró muchas experiencias positivas y formativas en los más diversos campos de la cultura industrial. Para los habitantes de la ciudad de Monterrey, donde construyó sus cimientos la fábrica de acero, la historia de la Fundidora Monterrey, S.A., es un valor histórico en razón de que fue el centro donde se formó una cultura industrial consistente en costumbres y tradiciones de quienes dedicaron su vida a la práctica de profesiones y oficios relacionados con la fundición del hierro y su transformación en acero.
Fabricar es un concepto asociado a la facultad que tiene el ser humano de producir, transformar la naturaleza, inventar; como la actividad propia de la inteligencia dirigida a fabricar cosas, objetos artificiales, objetos para hacer objetos. Desde tal perspectiva, una definición certera del verbo fabricar sería considerarlo como la acción humana dirigida a transformar.
El escrito que presento a estas IX JORNADAS INTERNACIONALES DE PATRIMONIO INDUSTRIAL 2007, se inscriben dentro del concepto de Patrimonio Industrial Intangible, por tratarse de un tema relacionado con el conocimiento de una experiencia de administración y trabajo de un personaje que está fundido con la historia de una empresa que dio inicio a la industria siderúrgica mexicana: Don Adolfo Prieto Alvarez y de las Vallinas y la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., constituida como sociedad anónima el año de 1900 en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México.
EL PRESENTE trabajo constituye el primer capítulo de un trabajo más amplio realizado en 1986 por dos sociólogos (María Elena Rodríguez y José Mauro Saldaña) y un historiador, el autor del presente escrito. Se realizó por encargo de la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal (SEMIP) y por El Colegio de México. El trabajo completo es inédito. Solamente se ha publicado una síntesis del mismo en el volumen colectivo coordinado por Mario Cerutti, titulado Monterrey: siete estudios contemporáneos, publicado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, en el año de 1988.
Los seres humanos que han fundado y desarrollado fábricas industriales: empresarios, obreros y empleados—como productores y consumidores— han sido protagonistas de la construcción de la ciudad-fábrica: Monterrey; al mismo tiempo, han construido símbolos fabriles e industriales con los que se han identificado culturalmente varias generaciones de regiomontanos. La significación histórica de las fábricas y la industrialización de Monterrey y municipios aledaños han inspirado a destacados intelectuales, quienes se han asomado a la realidad neoleonesa para explicar el desarrollo industrial regiomontano.
La tarea de catalogación llevada a cabo por Magdalena Álvarez Hernández representa un valioso trabajo de erudición y compendió de información documental, cuya labor, según Marc Bloch, es de las más complicadas para el historiador, pues consiste en la exhaustiva recopilación de fuentes documentales necesarias para su investigación, labor que no sería posible sin la ayuda de guías técnicas, inventarios, catálogos y repertorios bibliográficos.
Con este libro, el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León ha tratado de contribuir en este sentido, incluyendo además apartados sobre el patrimonio intangible, tan importante como el propio equipamiento industrial del estado. Los testimonios, estilos de vida y experiencias de quienes mantuvieron durante muchos años, , incluso durante generaciones, un estrecho vínculo con las fábricas regiomontanas, son también componentes esenciales para dimensionar el rico legado histórico y sociocultural que poseemos
El patrimonio industrial es un concepto que se ha legitimado a nivel internacional a partir de un proceso que se identifica con la posmodernidad: el paso de la hegemonía cultural de la civilización industrial a la emergencia de la cultura de la sociedad posindustrial.







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